Las pasiones secretas de Adriana

Cuando Adriana viajó rumbo a España nunca imaginó que su viaje le traería tantas satisfacciones. Satisfacciones que marcarían para siempre su destino. La historia de su travesía a territorio español empezó hace algunos meses cuando decidió ir a Madrid para seguir unos cursos de su carrera. Al llegar a Madrid, todo le fue de mil maravillas. Siguió los cursos en los que se matriculó y el tiempo le alcanzaba para trabajar. Había conseguido un trabajo como mesera en un restaurante y la paga era buena. Sin embargo, ella quería tan solo estudiar. El trabajo lo había conseguido para poder pagar su estadía.
Cuando dejó su natal Guayaquil para viajar a Madrid, tan solo llevó consigo una pequeña cantidad de dinero. Todos estos meses que ha estado viviendo en la capital española lo ha hecho gracias al trabajo que pudo conseguir. Si no hubiera trabajado, tal vez su suerte habría sido distinta a la que ahora tiene. Los meses transcurrían y todo seguía igual. Nada cambiaba. Trabajaba y estudiaba a la vez. De pronto, todo cambió de repente. Una familiar suya viajó también a Madrid y se compró una casa. Adriana se mudó a vivir con ella y dejó el apartamento que rentaba. Gracias a la ayuda de su tía, pudo ahorrar algo más de dinero y de esta manera aliviar en algo las preocupaciones económicas que tenía. Mientras seguía uno de los cursos de su carrera, observó que la universidad en donde los estudiaba brindaba también clases de idiomas. Para ella, estos eran su pasión. Por eso, se matriculó para estudiar tanto el inglés como el italiano.
Ambos idiomas siempre los había querido aprender cuando vivía en Ecuador pero no los pudo hacer por falta de tiempo. La carrera que estudiaba se lo impedía. Cuando tenía trece años, estudió francés en Guayaquil, su ciudad natal. Durante el tiempo que estudió esta lengua se dio cuenta que los idiomas eran un tema que le apasionaban. Por esta razón, cuando empezó a estudiar el inglés y el italiano, cumplió uno de sus más anhelados sueños. Poder aprender dos de las lenguas que desde niña le habían llamado más la atención. Este gusto nació de las películas italianas que veía junto a su papá y de las bandas de rock y new wave que había escuchado a lo largo de los últimos años.
Las primeras clases que tuvo en el aprendizaje del inglés fueron algo complicadas. No comprendía los temas que le enseñaban en el instituto debido a que no le entendía muy bien a su profesor. Caso contrario fueron las del italiano. Aquí, entendía todo a la perfección. No tenía problemas de índole gramatical u oral. Las semanas pasaron y las diferencias se acentuaron aún más. En el caso del inglés, su pronunciación no mejoraba y sus calificaciones eran muy bajas. No obstante, la otra cara de la moneda era el aprendizaje del italiano. Las notas que obtenía eran altas y a criterio de su profesor era la mejor de la clase. Debido a esta situación, Adriana tomó la decisión de pedirle ayuda a su profesor de inglés. Felizmente, para ella, él la ayudó a solucionar todos sus inconvenientes. El apoyo que le dio este fue fundamental para que pudiera salir de la situación incomoda en la que se encontraba.
Actualmente, está a punto de concluir el nivel básico en el inglés y el intermedio en el italiano. Los planes a futuro de Adriana son volver a Ecuador en algunos meses. Pero primero tiene una tarea pendiente de cumplir. Concluir los estudios de las dos lenguas que tanto le apasionan. O sea, el inglés y el italiano.

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