El inglés y el encanto de Manchester
Manchester. Una de las ciudades emblema de toda Inglaterra. A lo largo de su historia ha sabido mantener su nombre en alto y hoy en día es reconocida en todo el mundo. Conocida por sus universidades, sus museos, sus bibliotecas, su música y también por el club de fútbol Manchester United. En esta ciudad se respira un aire de sacrificio. Por algo fue y es considerada una de las ciudades más industrializadas del mundo. Cuando uno transita por sus calles se da cuenta la instante de esto y en sí es uno de los mayores atractivos de la ciudad. Pero no solo la gente viaja a Manchester por motivos laborales y académicos. En sí, muchas personas viajan rumbo a esta ciudad para radicar o pasar unas vacaciones. Muchos extranjeros llegan allí y algunos manejan en parte el inglés, sin embargo, hay otros que no. Por eso, necesitan aprender este idioma para poder desenvolverse mejor durante el tiempo que permanezcan en esta ciudad inglesa. Adriana, una amiga que conocí por el chat, viajó a Manchester aproximadamente hace un año. Tras su regreso me contó que quedó fascinada ante lo que había en aquella ciudad. Sobretodo por el trato de la gente y la rica historia que posee. Cuando recién llegó, no sabía casi nada del inglés, pero se arriesgó por el hecho de vivir una nueva experiencia y por no rechazar la invitación de su prima que la había invitado a pasar las vacaciones de verano. Los primeros días de su estancia fueron un poco complicados porque no podía comunicarse de manera fluida con cualquier persona que conocía o en cualquier lugar en el que necesitara algún tipo de información. La situación era algo complicada y Adriana estaba un poco triste tras esas primeras experiencias que había vivido. Felizmente para ella conoció a un amigo de su prima que era español y sabía manejar a la perfección el inglés. Este amigo le dijo que lo había aprendido en un instituto que brindaba clases para personas extranjeras que quisieran aprender el inglés. Le explicó todo lo relacionado a las clases, es decir, el nivel que se necesita para matricularse en cada una de ellas, los horarios, el costo, los materiales que empleaban, la metodología usada. Paso a paso le fue detallando cada una de las cosas que ofrecía este instituto y sobretodo la recompensa final que este le daba sus estudiantes, el aprendizaje del inglés. Además, le contó que en el instituto que estudio no solo se centraba en los aspectos gramaticales, sino también en la pronunciación y la comprensión de los aspectos de índole cultural que posee tanto Inglaterra como Manchester. Después de esa charla, Adriana se mostró dispuesta a matricularse e intentar lograr el objetivo de aprender todo lo necesario para manejar la lengua inglesa. Fue con su prima a los pocos días que conversó con el amigo de ésta y se convenció de todas las oportunidades que el instituto brindaba. Se inscribió de inmediato y comenzó en el nivel principiante. Como Adriana es de carácter jovial no tuvo ningún problema en relacionarse con los demás estudiantes de la clase. Es más, se hizo amigo de la gran mayoría en poco tiempo. Con el transcurrir de las clases, los temas fueron aumentando en intensidad, pero eso no fue problema para ella. Con la ayuda de su profesora pudo superar algunos pequeños inconvenientes que se le habían presentado en las primeras sesiones. Casi un mes después, Adriana ya no tenía casi ningún problema al momento de entender y hablar de manera básica el inglés. Su progreso fue rápido y mucho se debió a las técnicas que utilizaron en el instituto. Además, el aprendizaje en clase se complementó de manera ideal con otras actividades que también tenían relación con el ingles pero de una forma mas distendida y amena. Por ejemplo, ella practicaba varios deportes como el tenis y la natación y mientras disfrutaba de ambos aprendía nuevas palabras y frases que en conjunto cumplían una labor integradora tanto para ella como para las personas con las que se comunicaba. No solo practicaba deportes, a lo largo de sus estudios en el instituto de idiomas pudo viajar a diversos lugares turísticos de Manchester junto a sus compañeros de clase. Realizó con estos una serie de excursiones a museos, a las universidades de la ciudad, al Old Trafford, estadio del Manchester United. El otoño estaba a punto de llegar a Inglaterra, y en especial a Manchester, y las vacaciones se vieron concluidas de un momento a otro sin que Adriana y su prima se dieran cuenta de ello. El tiempo les jugó una mala pasada pero a cambio de eso ambas disfrutaron de una de las mejores vacaciones de su vida. Adriana por todas las experiencias que vivió en el aprendizaje del inglés y su prima por la compañía de Adriana durante los tres meses que ella permaneció en su casa. El curso lo acabó satisfactoriamente y pudo progresar de tal manera que al volver a Roma, al lugar donde vivía, su familia se quedó sorprendida por el manejo del inglés que tenía. El tiempo pasó y el recuerdo de su experiencia en Manchester fue inolvidable. El mayor recuerdo de ella, el aprendizaje del inglés.